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Entre la incertidumbre y la crisis, las actividades económicas se reactivan a paso lento

La ampliación de las actividades esenciales permitió que en la ciudad volvieran a funcionar ciertos sectores, extremando las condiciones de higiene y seguridad laboral. Los eslabones de la cadena productiva que siguen parados afectan el normal desarrollo de las actividades. La brecha entre la salud y la economía desvela a empresarios y empleados, en un escenario dominado por la incertidumbre. 57 industrias reactivaron.

Rody Becchi

Si bien el aislamiento obligatorio logró frenar el ritmo de la ciudad, recorrer las calles un día hábil en horas de la mañana hace dudar acerca de las condiciones en las que tiene lugar el encierro. Largas filas en los puntos de pago, en los bancos, en la puerta de los supermercados, gente que sigue yendo a trabajar y autos que trajinan los adoquines le confieren al escenario urbano un cierto aire de “normalidad”, pese a que la recomendación suprema es “quedarse en casa”.

No obstante, el motor comercial y productivo continúa funcionando a media marcha y las consecuencias se complejizan a medida que pasa el tiempo. El sector privado es de los más golpeados por la parálisis y muchos consideran que el punto de inflexión será el pago de sueldos de abril, considerando que la cuarentena se inició el 20 de marzo.

Por otra parte, el estar frente a una situación inédita implica avanzar a tientas, a partir de la prueba y el error, sin certezas y con paradigmas en constante evolución. La pandemia puso en jaque al mundo y desnudó las debilidades de los entramados políticos, sanitarios y productivos, evidenciando cuán inasible pueden ser los parámetros que rigen la vida .

Mantener la producción 

Una breve recorrida por el Parque Industrial Tandil (PIT) permite observar cierta cantidad de autos y un movimiento que se activó con más fuerza a partir del lunes, cuando se pusieron en vigencia los decretos nacionales refrendados por el Municipio, que ampliaron el espectro de actividades consideradas esenciales. De este modo, aproximadamente la mitad de las industrias que se encuentran allí emplazadas están funcionando en este momento. En total, el decir del Municipio, 57 industrias de la ciudad reabrieron sus puertas en este atípico escenario.

Marcelo Porreca es el titular de Fundalum, una empresa dedicada a la fabricación de piezas de la metalmecánica cuya  planta se halla en el PIT, que esta semana volvió al ruedo. El empresario conversó con El Eco de Tandil y brindó un pantallazo acerca del panorama reinante a nivel local, que se iguala al del resto del país.

-¿Cómo fue el retorno a la actividad?

-Como empresa estábamos dentro de la actividad esencial, pero acatamos la cuarentena e hicimos un relevamiento de clientes y exportaciones. Cuando vimos que se empezaban a mover algunos rubros, tramitamos la posibilidad de empezar a trabajar con los protocolos sanitarios correspondientes y los específicos de la industria. Consideramos también que era importante volver a trabajar porque si no es muy complicado estar mucho tiempo parado en esta actividad que son procesos productivos. El lunes arrancamos con una charla con el médico laboral, reacondicionamos puestos para mantener la distancia social, tenemos personal exceptuado. Ahora hay alrededor de 38 personas trabajando.

-¿Tenían compromisos y entregas pautadas de antemano? Desde el ámbito local se hizo hincapié en estas situaciones.

-Teníamos compromisos  y órdenes de compra tanto con el mercado exterior y local. Como está la situación se monitorea día a día, todo está en revisión; las condiciones de entrega, los plazos, el ajuste de valores, es un panorama muy complejo en cuanto a la incertidumbre que hay hacia el futuro. Damos prioridad a los que nos confirman que se mantienen las condiciones que se habían cerrado, y damos curso a esa producción.

-¿Cómo les impactó la parte económica?

-Estar 20 días sin producir ni facturar  es complicado porque tenemos empleados, servicios y proveedores que mantener. El impacto es considerable. Quizás existan ayudas estatales y podemos darlo vuelta. Pero en la medida que no se pueda realizar el circuito de comercialización completo no es factible y el riesgo es importante. No va a ser lo mismo en la vida de nadie. Estamos en monitoreo permanente y alguna reestructuración va a haber que hacer.

-Claro, hay engranajes de la cadena que siguen parados y afectan los niveles de producción y venta.

-Exacto. Recién hicimos una video reunión con un cliente de petróleo. Las órdenes de compra están en revisión, es un proceso productivo para el que se debe  tener materia prima, si nos bajan la orden de compra hay que poner mucha plata y es riesgoso. Queremos apostar al trabajo, y para eso precisamos una comunicación fluida y ver si avanza el problema financiero, porque las condiciones de pago no van a ser las mismas. El petróleo no saben dónde meterlo con la caída de consumo, las refinerías no tienen dónde poner el crudo y el pozo no se puede parar. Hay toda una serie de cuestiones que hay que analizar minuto a minuto.

-¿Qué expectativas hay a futuro?

-Para mantener la actividad lo importante es estar en marcha. La gente vive el día a día y pregunta qué va a pasar, si van a cobrar. Hay una serie de cuestiones que atendemos en la medida que podemos. Estamos en contacto permanente con el consorcio del parque y el Municipio. Hay una brecha entre lo sanitario y económico. No es lo mismo decirte quédate en casa cobrando un sueldo, que quedarse en la casa y no saber si vas a cubrir las necesidades básicas. Es una realidad. Se está al límite y hay que ver cómo jugamos en esa línea tan finita. La prioridad es la salud, hemos pasado muchas crisis pero ahora estamos una crisis con el adicional de que está en riesgo nuestra vida.

Pilotear la tormenta 

Fabián Oyarbide es el referente de Redimec y presidente del consorcio del Parque Industrial. Su firma brinda soluciones a la industria aeronáutica y también han incursionado en otros nichos. Por su perfil, la empresa nunca cerró sus puertas y es de las menos afectadas por la crisis, pero la preocupación por el aparato productivo no es ajena a ningún miembro de este entramado.

-¿Cómo se ha reconfigurado la actividad en el Parque  a partir del aislamiento y las posteriores excepciones?

-Lo importante es atender todos los problemas y tener en cuenta todas las medidas de protección, que de otro modo nunca se hubiesen considerado. Es un momento complicado y lo que hemos tratado de hacer en consonancia con el Municipio es analizar de qué forma se pueden atender los distintos reclamos de las empresas y avanzar en esa línea. Ahora se definieron consideraciones para que aquellos que pudiesen abrir tengan la posibilidad del trabajo  remoto personal, por ejemplo,  y de adoptar las medidas sanitarias pertinentes para evitar contagios. No tendría que ser algo peligroso trabajar, se trata de minimizar los riesgos. No sabemos hasta cuándo va a ser esto, y está la balanza  entre la salud y la economía.

-¿Cómo se están manejando para sobrellevar esta situación?

-Enviamos un mail a todas las compañías del PIT para que contaran su situación en torno a contratos, compromisos asumidos, pero  no todos respondieron y eso nos sorprendió, porque tratamos de gestionar para aliviar las cosas. Queremos halla un punto de comunión para abrir la puerta y mantener la actividad económica corriendo. Ahora hay empresas que podrían abrir  pero no tienen los insumos porque la logística está bastante frenada. O lo que ellos producen va a otra industria que no está beneficiada en el decreto para trabajar y no vender es un problema. Informamos los vencimientos de AFIP para ver si puede haber eximiciones (los empleadores deberán suministrar la documentación requerida para acceder a los beneficios que incluyen el pago de salarios de los trabajadores, la postergación y/o eximición del pago de contribuciones patronales y la extensión del seguro de desempleo).

Los problemas están medianamente relacionados en cómo pagar los sueldos, servicios e impuestos. Las pocas ventanas de postergación hay que usarlas y difundir esas alternativas. Lo que nos quedó en claro es que es mejor estar adentro y ver qué beneficio se puede obtener. Hay que evaluar cómo se hace girar la rueda, porque de golpe todo se para y cuando se empieza a hablar de que hay que emitir para que la rueda no se pare, la emisión genera inflación y especulación, si pones mucho dinero a tasas muy bajas es probable que se vuelque a guardarse en el dólar y este se dispara. Argentina es compleja.

-¿Qué sucede con los eslabones que todavía siguen parados?

– La discusión económica se da porque estamos tranquilos. Imagino que si se da ese famoso pico en mayo o junio el debate económico va a quedar a un costado, porque vamos a  estar a las corridas con la cuestión sanitaria. Uno habla desde un punto de vista, yo tengo la empresa abierta, mucho personal trabajando en su casa, para mí la rueda se mueve, pero hay otros que están complicados y hay que pensar de qué manera se pueden reciclar. Es difícil imaginar algo que no conocemos, uno  se lo imagina en función de los patrones que tiene en la cabeza. Hay empresas que vienen haciendo lo mismo desde hace mucho y si se les corta la cadena en algún lado van a estar complicados.

Estamos en contacto permanente con el Municipio y las demás entidades, somos conscientes de los problemas que enfrentamos. Siempre digo que nos ponen la música y hay que bailar, no estamos en la posición de cambiar la música.

Librerías online 

Micaela trabaja en una conocida librería céntrica que volvió a operar a partir del martes. Consultada por este medio, explicó que “hacemos lo que autoriza el decreto, que son las ventas online.  Estamos a puerta cerrada en el local, de 9 a 18, dos empleados en un turno y tres en el otro, con todas las precauciones; barbijos, alcohol”. En el local, los empleados aprovechan para ordenar el stock y organizarlo para agilizar la nueva modalidad de trabajo.

Para efectivizar las ventas el canal habilitado es el telefónico. Los clientes deben comunicarse con la central, desde ahí se confirma el pedido y se arregla el envío, que queda en manos del comprador.

“No ha habido movimiento de gente aún, creo que han entendido que es a puerta cerrada y por eso no se acercan”, consideró.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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