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El día que todo Cerro Leones se vistió de gala

En 1975, el automovilismo zonal incorporó un nuevo circuito. Cerca de diez mil personas se dieron cita en el Juan Basso Aguirre. Recuerdos de tiempos imborrables para la gente de Figueroa

20 de abril de 1975, un sueño en marcha.

El 20 de abril de 1975, el automovilismo zonal iniciaba una nueva etapa en el escenario enclavado en Cerro Leones. La familia Basso Aguirre le cedía un predio al Club y Biblioteca Figueroa para que las categorías de la región, pudieran desembarcar en Tandil.

En 1974, un grupo de dirigentes y entusiastas se propuso construir un circuito en la zona de Cerro Leones, lugar emblemático y con rica historia en la comarca, habitado por gente y familias laboriosas, muchos de ellos provenientes del ámbito canteril, profesión típica de las sierras.

Aldo Basso Aguirre, unos de los propietarios de la legendaria cantera, le facilitaba el lugar a la institución fundada el 12 de octubre de 1922, y en pocos meses el trazado estaba listo.

Don Julio Bisogni, nativo y arraigado en el lugar, trabajó  intensamente con muchos lugareños, para que esa barriada lograra tener actividad deportiva, y junto a Don Pedro J. Miraglia, Juan Carlos Orsatti, Anselmo Nuñez, Luis Jesús Lende, Abel y Rubén Liggerini, Oscar Coto, Ricardo Gómez, Alfredo Cadona, Enrique Rodríguez y Rubén Cattoni, planificaron y cristalizaron el ambicioso objetivo.

 

El nuevo trazado

Luego de varias lides del Turismo Carretera, en 1967 finalizaba una época romántica y se producía un intervalo significativo.

Siete años transcurrieron sin el rugir de los motores en Tandil, hasta que un grupo de “apasionados” ponía el movimiento una ilusión, y un sueño impostergable.

Se venía un nuevo tiempo luego de épocas de litigios y confusiones en el automovilismo nacional.

El circuito Juan Basso Aguirre llevó varios meses de proyectos y trabajo.

Un grupo de tandilenses ávidos por disfrutar la música de los motores puso proa a trabajar con ímpetu, en un nuevo proyecto.

En 1974, comenzaban los trabajos que demandaron varios meses, hasta que el 20 de abril de 1975 se cristalizaba el sueño de muchos de ellos, con el acto inaugural del circuito Juan Basso Aguirre en el barrio de Cerro Leones.

Un trazado de 1.209,87 metros, de 16 de ancho, con algunos sectores claves para el manejo, un “riñón” para negociarlo con mucho olfato, y un sector opuesto veloz para disfrutar la potencia de los autos.

El público tenía lugares sumamente atractivos y cautivantes, la ladera de la sierra conformaba una verdadera tribuna natural observando todo el trazado, y zonas muy atractivas para el que deseaba ver más cerca a las máquinas. Un mix de opciones para el espectador.

 

El aporte de Figueroa

El Club y Biblioteca Figueroa había sido fundado en 1922, y luego de más de medio siglo, tenía la oportunidad de sumar una nueva asignatura, el automovilismo.

En 1974, Juan Mayorano presidía la institución de Cerro Leones, acompañado por Jorge Bisogni como vice presidente, y Néstor Diego Jurado como tesorero, mientras la subcomisión de automovilismo estaba presidida por Pedro Julián Miraglia, un hombre representativo y con suma experiencia en la actividad.

En cuanto a las autoridades para la fiesta inaugural tenía a Néstor Diego Jurado como director de la prueba; comisario deportivo, Juan Labruné; la jefatura de boxes a cargo de Walter Rossi y Angel Ferreiro; y responsable de la seguridad, a Pedro J. Miraglia.

 

Previa con motivaciones

La semana previa resultó muy activa y con grandes expectativas no solamente en la ciudad anfitriona, sino en toda la región.

La inauguración de un nuevo escenario tenía sabrosos condimentos, ardua actividad en los talleres, aprontes en todo el predio, y una firme atención de los medios que ponían énfasis en la gran fiesta del zonal en Tandil, con la inauguración del nuevo reducto.

Figueroa había cursado invitaciones a autoridades municipales, militares y empresarios, como también a grandes figuras del automovilismo de otras épocas en el contexto local, como José Canziani, Pedro Irastorza, Dionisio Araquistain, Félix Palacios y Anselmo Quintanar, entre otros.

 

Actores calificados

Una plantilla destacada de pilotos puso proa a Tandil para iniciar una fase ambiciosa del zonal.

Los protagonistas más encumbrados del Sudeste desembarcaron en el reducto tandilense.

Por el lado de Cafeteras, Jorge Eduardo Raymonte y Alfredo Menone de Balcarce, Domingo Pico de Necochea, Sebastián “Pepin” Eder de Lobería, Carlos “Calunga” Caprile de Gonzales Chaves, Carlos Vittor de Barker, y los tandilenses Jose “Pepino” Malisia, Rubén Ibargoyen y Antonio Di Lorenzo, este último debutante.

En cuanto a la potente Mar y Sierras, se presentaban el necochense Juan Alberto Occhionero, Edgardo Lavari de Tres Arroyos, Edgard Pérez de San Cayetano, el “Nene” Pascuali de Benito Juárez, Horacio Pando de Lobería, Germán Kuhn de La Dulce y Necochea, “Bocha” Anuncibay de Villa Cacique y los representantes serranos, Eduardo “Coco” Rodríguez, Daniel Mestelán, José Duana, Hugo “Bunny” Almanza, Néstor “Tingo” Fernández y Néstor Ugarte, entre otros.

 

Presentación

En la sede social de Figueroa, tenía lugar el sábado previo (19/4/75), a las 19, una recepción a todos los pilotos que iban a intervenir el domingo en el lanzamiento del circuito zonal.

Luego de esa ceremonia, los autos de Cafeteras y Mar y Sierras desfilaron por las principales calles de Tandil, y fueron exhibidos frente al palacio municipal, acompañados por una gran cantidad de público.

La entrega dominical tuvo contornos emotivos a partir de las 10, cuando se llevó a cabo oficialmente la inauguración del escenario. La bendición del circuito estuvo a cargo del padre Hugo Batelli, recordado sacerdote de la ciudad, y la madrina del circuito era la señora América Roselló de Basso Aguirre.

La familia de los dueños del lugar entregó a cada piloto una medalla recordatoria de tan emotiva realización.

 

Acción en el cerro

Las dos emblemáticas categorías, Cafeteras y Mar y Sierras comenzaban a rodar a las 11 del domingo 20, con las pruebas de clasificación, para dar lugar posteriormente a las series, repechajes, y cerrando la cita, las dos finales sobre 15 capítulos cada carrera.

En la divisional cafeteril, el triunfo le correspondía al “crédito” de General La Madrid, Oscar Bobbio en 13 minutos 16 segundos 9/10 a 79,976 Kms/h de promedio, superando al local José “Pepino” Malisia por 31 seg. 9/10, tercero fue el hombre de Necochea, Domingo Pico. El loberense Sebastián “Pepin” Eder, conseguía el cuarto lugar y quinto Jorge Raymonte, el piloto oriundo de la ciudad del quíntuple. Sexto, era Julio Quintana de Ayacucho, delante de Néstor Piscicelli, Juan Carlos Moretti, Nelson Riazuela, “Johnny Debenedetti” seudónimo que utilizó en un tiempo Juan Antonio De Benedictis y luego el balcarceño Alfredo Menone.

En la potente Mar y Sierras, Edgardo Raúl Lavari inscribía su nombre como primer ganador en el circuito Juan Basso Aguirre (13m.15 seg. 8/10) a 82,097 de promedio, y le ganaba al “Cacique” de Necochea, Enrique Máximo Gallinotti por 2 seg. 8/10, y al tercero Edgar Pérez por 15 segundos. Jorge Fantasía alcanzaba el cuarto lugar y quinto quedaba, Horacio Pando, de Lobería.

Sexto clasificaba el local Daniel Mestelán con el F100 preparación propia,  Eduardo “Coco” Rodríguez, Hugo “Bunny” Almanza, José Bochiche, Juan Occhionero y Miguel Anuncibay.

 

El tercer tiempo

Finalizado el espectáculo inaugural de Cafeteras y Mar y Sierras en el circuito Juan Basso Aguirre,  los ganadores, y demás protagonistas disfrutaron del tercer tiempo en el Club y Biblioteca Figueroa, ubicado en la proximidad del lugar, con la entrega de premios de la carrera disputada en el flamante trazado.

En la sede social, los pilotos recibieron los trofeos y reconocimientos, instituidos por las empresas Sucesores de José Calvo S.A. de Ayacucho, Agrotandil y la familia Basso Aguirre, embolsando los pilotos además, alrededor de 5 millones de pesos (viejos) en premios.

Enorme convocatoria tuvo la fiesta serrana, todo un gran suceso. Se “cortaron” nada menos que 8.722 entradas, y se habían entregado sin cargo alrededor de mil boletos.

La recaudación superó holgadamente los 20 millones de pesos, con un costo de $2.500 el ingreso, fijado por la Asociación Zonal de Automovilismo (AZA).

 

Una época romántica

Pilotos, dirigentes y preparadores, recuerdan una exitosa etapa de hace 45 años, historias inolvidables de un tiempo floreciente del zonal, marcando el camino del calificado automovilismo del Sudeste.

Uno de los actores históricos del zonal fue Daniel Mestelán, piloto tandilense, hoy responsable con su hijo de elementos de transmisión. Participó de aquella primera entrega en el circuito Juan Basso Aguirre, “Hermosa época del zonal. Fue inolvidable aquella inauguración. Grandes pilotos que luego pasaron al Turismo Carretera estuvieron aquel día en el cerro. Recuerdo el trabajo y la dedicación que puso Don Pedro Miraglia, para alistar la pista, llevó varios meses. Corrí con el Soprana que compartía con Daniel (Miraglia), hicimos una linda final. La cantidad de público fue impresionante”, le comentaba Mestelán a vertigomotorsport.com.

 

Jurado y Ugarte

Uno de los directivos de Figueroa de aquel momento, y director de la prueba, Néstor Diego Jurado, recordó aquella jornada. “El amor y la dedicación que se puso en ese trazado fue inolvidable, con Don Pedro Miraglia a la cabeza poniendo gran dedicación y trabajo. Un domingo para recordar, estaba muy emocionado, y hasta tuve un pequeño accidente ese día, pero lo disfruté mucho. La gente que estuvo no lo olvidaré jamás, además se habían obsequiado alrededor de mil entrados para colaboradores, dirigentes e invitados especiales”.

Uno de los preparadores y colaboradores del zonal fue Pedro Ugarte, quién recordó con emoción aquel acto inaugural del 20 de abril. “Nos costó llegar al circuito, eran cuadras y cuadras de vehículos. Nosotros íbamos con el auto de ‘Tingo’ (Fernández), y fue muy complicado el ingreso. Cuando estaba en boxes, en un momento me di vuelta y miré para el cerro, era conmovedor y emocionante, veía una masa de público, uno al lado de otro, tapizando todo el sector más alto del lugar. Fue un día muy lindo para el automovilismo y para la ciudad, de una época que seguimos añorando”, le comentó Ugarte a vertigomotorsport.com.

 

Malisia: “Un lugar que marcó historia”

Uno de los exitosos pilotos del zonal, con pasado también en el  Turismo Carretera, José “Pepino” Malisia, propietario de dos coronas en Cafeteras (1978/1979) recordaba la puesta en marcha del Basso Aguirre. “Fue un gran desafío de Pedro Miraglia y varios muchachos a quienes les apasionaba el zonal. Fueron muchos meses, donde Pedro cerraba el negocio a las 12 del mediodía y movía a trabajar en el cerro. Tandil no tenía actividad en cuanto a competencias, luego de finalizar la época, en el circuito Vuelta a la Carretera, y apuntaron al zonal. Hicieron un trazado entretenido, la fiesta de inauguración fue muy emotiva en cuanto a la convocatoria, expectativas y la alegría de la gente de Cerro Leones. Ese domingo iba con Norma (esposa) y mis hijas, y en la rotonda de Cerro Leones, casi no se podía transitar, eran filas de autos, tuve que llegar caminando. Un folklore muy lindo, con el cerro tapizado de gente y el humo de los asados. Un paisaje inolvidable. Ese día, hicimos una buena carrera, llegando en el segundo lugar con Hugo (Sánchez) que me acompañaba y era mi preparador. Una gran etapa del automovilismo zonal, allí se formaron muchos pilotos. El Basso Aguirre marcó historia en el automovilismo de la región”, rememora hoy “Pepino” a vertigomotorsport.com.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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