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Bru y Soriano, dos homicidios en los que hubo condena sin hallar cadáver

El Eco

El caso de Miguel Bru, el estudiante de Periodismo torturado hasta morir en una comisaría de La Plata en 1993 y el de Érica Soriano, quien desapareció en 2010 en Lanús, son dos de los antecedentes más resonantes en los que los acusados fueron juzgados y condenados por homicidio sin que se haya encontrado el cuerpo de la víctima.

Mientras que este miércoles comenzará el juicio al abogado penalista Rubén Carrazzone por el femicidio de su pareja, Stella Maris Sequeira, quien desapareció el 29 de diciembre de 2016 en Ezeiza y su cadáver nunca fue hallado.

En el caso de Bru (23), éste desapareció luego de denunciar a efectivos de la comisaría novena de La Plata por un allanamiento ilegal en su casa y ser amenazado y hostigado para que retirara esa acusación.

Según se acreditó en juicio, el joven fue secuestrado cerca de la localidad de Bavio, en el partido de La Plata, el 17 de agosto de 1993 y, mediante declaraciones de varios detenidos y pericias en el libro de guardia, se comprobó que fue ingresado en esa seccional entre las 19 y las 20, donde fue visto por última vez mientras era torturado.

En 1999, en un juicio oral y público, fueron condenados a prisión perpetua al exsubcomisario Walter Abrigo, quien murió en la cárcel; y el sargento Justo López, por el homicidio y desaparición, mientras que por encubrimiento fueron sentenciados el excomisario Domingo Ojeda y el exoficial Ramón Ceressetto.

Por otra parte, en 2018 Daniel Lagostena fue condenado a 22 años de prisión por el crimen de su pareja, Érica Soriano, quien desapareció en agosto de 2010 en el partido de Lanús y su cuerpo tampoco pudo ser hallado.

Lagostena fue hallado culpable del delito de “homicidio en concurso ideal con aborto” y su pena fue confirmada en mayo del año pasado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense.

En la investigación se acreditó que el 20 de agosto de 2010, Lagostena y Érica (30), tras visitar a un ginecólogo en la Ciudad de Buenos Aires, se dirigieron a su domicilio en Lanús, donde ya se encontraba una persona no identificada hasta ahora que utilizó el teléfono de línea para llamar a una pizzería a las 22.01.

Se estableció que a las 22.13 Érica habló con una amiga, quien luego declaró que se dio cuenta de que en el viaje iba manteniendo una pelea con Lagostena.

En tanto, los peritos que buscaron rastros en la casa hallaron la chimenea caliente, pese a que ese día hacía 24 grados, y restos de poliéster que se correspondían con una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja. (Télam).

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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