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Los vecinos de La Porteña apelarán la medida judicial que no dio lugar al pedido de detener las fumigaciones

Sobre el final del 2019 la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable demandó a productores por fumigar sobre zonas urbanas. Pidieron que la práctica se detenga cuando sea a una distancia menor de 1500 metros. El juez lo rechazó y ellos decidieron apelar. Creen que hay desconocimiento e ignorancia sobre lo que producen los agrotóxicos.

El Eco

El juez destimó el pedido de los vecinos de La Porteña de detener las fumigaciones en zona urbana, por considerar que no hay pruebas sobre los efectos y consecuencias. Ante esa determinación, los agrupados en la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable decidieron apelar la medida y hablaron de falta de compromiso y de conocimiento.

Desde ese grupo, en diciembre de 2019, realizaron una demanda judicial a productores agrícolas del partido de Tandil, cuyas prácticas perjudicarían la salud de los habitantes y del ambiente. La presentación fue realizada en el Juzgado en lo Civil y Comercial 2 de Azul, con asiento en esta ciudad, a cargo del juez Francisco Augusto Blanc.

“Con la intención de lograr de manera inmediata detener estas prácticas nocivas solicitamos al juez que dictamine una medida cautelar que disponga la inmediata suspensión de fumigaciones terrestres que se realicen a una distancia menor de 1500 metros de la zona urbana, núcleos de viviendas, escuelas rurales, y cursos de agua”, recordó Silvia Gómez, vocera de la Junta.

Además, solicitaron que se ordene la prohibición del tránsito de maquinaria fumigadora, conocida como mosquitos, por caminos y calles de zonas pobladas.

Luego de la feria judicial, el 13 de marzo pasado, recibieron la respuesta del juez, enterándose de que desestimó el pedido de distanciar las fumigaciones de sus casas hasta tanto se produzca prueba que permita conocer de manera certera los efectos y consecuencias que los agroquímicos están produciendo o podrían producir a los actores y demás personas involucradas y /o al medioambiente.

“Desconoce e ignora”

Para los vecinos, el juez ignoró la mayoría del material que le adjuntaron, donde se señalan los daños y enfermedades que causan los venenos utilizados por el modelo agrícola actual. “Desconoce que en todo el país, y en el mundo, se están realizando demandas denunciando consecuencias directas a la salud de niños, de  docentes de escuelas rurales, y de población en general; desconoce las muertes y enfermedades a borbotones que derivan de dicho modelo agrícola”, enfatizaron.

Asimismo, indicaron que “Blanc justifica el uso de fitosanitarios, como los llama en la causa, manifestando que solamente se tienen que respetar las buenas prácticas agrícolas en las zonas de amortiguamiento. De esta manera, el juez está ignorando acerca de lo que en verdad son las llamadas buenas prácticas y el fraude de la clasificación toxicológica”, advirtió Gómez, reflejando la indignación de los afectados.

También, aseguró que la determinación tomada indica que desconoce que existe otra manera de producir alimentos, como la producción agroecológica.

Por lo cual, la resolución dictada por Blanc, para la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable, simplemente reafirma la ordenanza municipal actual, diferenciándola de tan sólo la eventualidad de avisar cuando van a fumigar cerca y la posibilidad de que designen un ingeniero agrónomo el cual solamente actuaría como veedor ante irregularidades.  “Así lo enfrentaría a otro ingeniero agrónomo, el contratado por el campo cultivado, además de que sus honorarios correrían por cuenta de nosotros”, se quejaron.

Apelación

“Este dictamen nos parece una falta de compromiso, siendo que en los últimos años se han dado muchísimas experiencias, hay muchísimos antecedentes de medidas cautelares a favor de la salud, en diferentes localidades”, aseveraron a través de Silvia Gómez, y destacaron que hoy en día hay muchísimos precedentes jurisprudenciales.

Según su apreciación, el juez ratifica las débiles restricciones de la ordenanza actual, y no amplía el efecto de las medidas a todo el universo de las aplicaciones, sino sólo a los demandados. De esta manera, consideraron que no está garantizando la salud de la comunidad de Tandil, “como tampoco lo hace la ordenanza actual municipal”.

Es por esto que revelaron que van a insistir y apelarán la resolución, “porque lo están pidiendo las familias y la naturaleza tambien. El juez está actuando a contra derecho y nuestros abogados elevaran la causa al Juzgado de Apelaciones de Azul para que revean la medida”, informaron.

Finalmente, compartieron una reflexión que deja su postura en claro, totalmente disidente con la de Blanc.

“El juez habla de equilibrio entre la producción y la salud, pero no existe tal equilibrio si se está asperjando venenos por todo nuestro alrededor: a la tierra, a las personas, a los alimentos que comemos. Estamos en un momento crítico, es necesario componer nuevas prácticas agrícolas, que vayan por el mismo sendero que la naturaleza, que la salud, que la vida. No en contra. No nos oponemos a la producción, sólo queremos que la producción de alimentos sea sana, que la gente no enferme  por ser fumigada; que no enfermemos por comer comida llena de agrotóxicos, que el aire que respiramos no este envenenado con ellos”, subrayaron.

Advirtieron, así, que es urgente replantear como sociedad qué mundo se quiere seguir construyendo y, que la forma que se elija para producir alimentos será clave para saber si se podrá seguir habitando este planeta.

 

 

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

Comentarios

  • Querido Lalo, ya te tengo cariño de tanto que nos has comentado las notas. Seria muy bueno que puedas leer los otros comentarios también, que puedas llegar a comprender al menos un párrafo de lo que hablamos. No entiendo porque ese desprestigio de decir que leímos solo unos panfletos. Hay muchísima literatura y estudios científicos que comprueban daños a la salud y a el ambiente. Además no hace falta ser ningún genio. Es veneno, se usan a mansalva en la agricultura que vos fomentas, enferma, mata, si, hasta en la televisión salieron muchísimos casos de muertes en niños intoxicados expuestos a los agroquímicos, casos de entre ríos, de Córdoba. Mucho también se esconde claro. Ya te lo dije en otros comentarios, la universidad que vos estudiaste por más prestigioso que tenga con todos sus masters y doctorados está financiada por monsanto, te creíste el cuento. Está bien, si te sirve. Pero no niegues más, investiga, salí de ese lugar defensor de un modelo agrícola que no va más. Harías un gran aporte a la comunidad porque por lo que veo sos de estudiar. Investiga también otras teorías, que estan cada día más a la vista. Estamos reclamando , luchando para poder continuar en este hermoso mundo. Para vos también, para tus hijos y tus nietos. Que tierra le pensas a dejar a ellos? Tu agricultura no es sustentable. Lo sabes, lo sabemos todos. Que ustedes teman por la económico es otra cuestión. Pero pensemos, repensemos entre todos como lo podemos hacer. Y por suerte hay opciones. Muchas. Y muchos trabajando por ello. Te recomiendo, googlea a ING Agrónomo Eduardo Cerda. Mírate la peli “la agricultura negada” está lindo hoy la tarde de lluvia para verla. Vamos dale, todos por un mundo sano, sin enfermedades, sin venenos. Por último te digo, no somos snobs , solo nos gustaría ver crecer sanos a nuestros hijos. A vos no?. Nos gustaría que en una década se pueda seguir produciendo alimentos en estas tierras tan fértiles, y que no la convierten en un páramo con todos los agroquímicos que les echan. Nos gustaría poder respirar, y no enfermar por respirar. Eso es snobs para vos? Ponele como quieras, no nos ofende. Fundamentalistas también, como te parezca. Por lo menos tenemos un fundamento, el único fundamento que es la vida.

  • Estimado Ing. Agrónomo Lalo Malinarich. Lamento tener que volver a responder este nuevo comentario suyo, esta vez no sólo desubicado y peligroso, sino también confuso; su pequeño párrafo es un conglomerado abigarrado de argumentos falaces y engañosos. Veamos.

    Usted dice: “…un grupo de personas se abogan le conocimiento por haber leído panfletos…”. El grupo de personas que usted referencia tan despectivamente son vecinos y vecinas de escuelas, de lugares públicos y viven en casas que padecen las consecuencias de aplicaciones de agroquímicos biocidas en sus cercanías, incluso trasgrediendo los muy exiguos y mezquinos 150 metros que regula la ordenanza de Tandil vigente. Padecen las consecuencias en sus cuerpos y en los de sus hijos, y también en el ambiente donde habitan, en sus huertas y producciones de alimentos que no utilizan esos productos. Por ese sólo hecho, como ciudadanos están perfectamente legitimados para hacer el reclamo judicial que hicieron, a reclamar de la justicia que los proteja en sus derechos de no ser envenenados o correr el riesgo de serlo, a ellos, a los alimentos que producen, al agua que consumen, al aire que respiran, al ambiente donde desarrollan su vida.
    Por otro lado, dice usted “abogan”, que quiere decir defienden (abogar quiere decir defender), lo que carece de sentido en esa expresión; tal vez haya querido usted decir “arrogan”. Le ruego que verifique los significados de ambos términos en el diccionario. En lo que respecta a haber leído panfletos, debo decirle que el reclamo está muy bien fundamentado, con argumento publicados en la literatura científica; y lleva adjunta numerosa documentación del mismo carácter. Me permito sugerirle su lectura, lo que seguramente le aportará mucho conocimiento sobre los temas tratados en la demanda.

    Dice usted “…batiendo el parchecito de la agroecología…”. Usted, como ingeniero agrónomo en actividad, conoce, o al menos debería conocer, que la agroecología es reconocida ampliamente incluso por la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; ¿le suena?), como la forma hacia la que es necesario reconvertir la producción agroalimentaria para producir alimentos sanos, abundantes y en forma sostenible; y que este sistema sustentado en agroquímicos fertilizantes y biocidas es insostenible ecológicamente, socialmente y económicamente. Le sugiero que lea el documento “La agroecología recibe impulso gracias a una nueva alianza entre la FAO y la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología”, que ya tiene más de un año y que en su condición profesional también debería conocer.

    http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/1171713/?fbclid=IwAR2ALaUWEW48ujGZIRkzSPFJT0NXL9F10rjC2koBbgnNCk7KmSV9sqX5xms)

    Usted sale en defensa del juez diciendo: “…pero el ignorante es el juez…”. Sí, claramente el juez ignora los riesgos y daños a la salud y al ambiente comprobados y publicados en la literatura científica, y la jurisprudencia en el tema; él mismo lo reconoce en el fallo, cuando dice que es necesario que se comprueben fehacientemente los daños, siendo que los riesgos y daños están cabalmente comprobados en múltiples situaciones y casos judiciales, en el mundo, en nuestro país y en nuestra provincia.

    Sale usted en defensa de usted y sus colegas diciendo “…los ignorantes corruptos son los Ingenieros Agrónomos…”. En primer lugar, corresponde decir que no es justo meter a todos los Ingenieros Agrónomos en la misma bolsa. Están aquellos que buscan aplicar la mayor cantidad posible de agroquímicos porque además de beneficiarse con el asesoramiento al productor, se benefician con un porcentaje de la venta; están los que buscan aplicar la menor cantidad posible de agroquímicos porque son conscientes de los riesgos y daños a la salud y al ambiente; y también están los que se han comprometido con la reconversión de los procesos productivos a la agroecología, esa agroecología a la cual usted y muchos de sus colegas se refieren despectivamente.

    Así como usted ignora, lamentablemente, muchas cosas referidas a la toxicidad de los plaguicidas, también lo hacen muchos de sus colegas; lo que no deberían ignorar por su formación. Por ejemplo, seguramente ignoran los plaguicidas que tienen en sus propios cuerpos, y en la leche materna que las mamás lactantes le están pasando a sus hijos; ignoran, o peor aún, pretenden ignorar que la clasificación toxicológica que utiliza el SENASA para el registro de los plaguicidas se basa en la metodología de la dosis letal 50%aguda, que es fraudulenta y los hace parecer como mucho menos tóxicos de lo que en realidad son, ya que sólo evalúa la toxicidad que mata en el corto plazo, ignorando si enferma pero no mata, si enferma o mata en el mediano o largo plazo; ignorando la toxicidad sinérgica de varios plaguicidas simultáneos o sucesivos, y con contaminantes del ambiente como es el caso del arsénico; ignorando la toxicidad en bajas dosis como disruptores endocrinos. Y también los hay corruptos, como el ingeniero agrónomo que dio clases de capacitación en las buenas prácticas agrícolas en el Colegio de Ingenieros de Mar del Plata, argumentando que los trabajadores rurales no necesitan vestimenta de protección cuando aplican los plaguicidas en el campo; o cuando miran para otro lado cuando un productor al que ellos están asesorando aplica los productos fuera de norma.

    Dice usted: “…seguramente serán genocidas los investigadores que determinan el grado de toxicidad de los agroquímicos…”. Estos investigadores se parecen mucho a genocidas, ya que no sólo clasifican los productos en base a estudios que sólo tienen en cuenta la metodología de la DL50% aguda, sino que además están desactualizados, se sustentan es estudios realizados y presentados por las empresas interesadas, que son propiedad de las mismas empresas, que no fueron publicados en la literatura científica, por lo que no fueron sometidos a revisión por investigadores independientes ni pueden ser contrastados, y en consecuencia no son trabajos científicos.
    Su comentario final es gracioso porque reconoce el derecho de los vecinos a reclamar judicialmente (gracias por ello), y no amerita mayores comentarios.

    Salvo su reiterada e inevitable tentación de usar el término inglés “snob” y sus derivaciones, tentación de la que evidentemente no puede escapar. El diccionario de la RAE español no acepta la forma inglesa, e incluye el término “esnob”. “Un individuo esnob es aquel que busca copiar e imitar el estilo, la apariencia, las costumbres y las opiniones de las personas a las que considera refinadas o distinguidas. De este modo, el esnob es alguien que reproduce lo que hace y dice la elite intelectual o la clase alta, ya que aspira a pertenecer a estos grupos.” Es claro que los vecinos que se oponen a que los intoxiquen a ellos, a sus hijos y a su ambiente no pretenden parecerse a la clase alta, sino defenderse de la porción de ella que busca enriquecerse a su costa y a la de su ambiente. Y que el que es un esnob es usted mismo, que incluso gusta de utilizar la forma inglesa del término.

  • ¿Cuántas más malformaciones, enfermedades, contaminaciones o muertes se necesitan para que los “productores” que dicen alimentar al mundo con hambre, obligatoriamente tengan que dejar de envenenar? Porque ésa es la excusa que blanden desde hace más de treinta años, pero en el mundo siguen el hambre y las hambrunas. Y los alimentos son cada vez más contaminantes. Y ellos lo único que “alimentan” es su patrimonio, como consecuencia de su hambre calagurritana.

  • Es genial, un grupo de personas se abogan le conocimiento por haber leído panfletos, batiendo el parchecito de la agroecología cuando no saben de que hablan, pero el ignorante es el juez, los ignorantes corruptos son los Ingenieros Agrónomos, seguramente serán genocidas los investigadores que determinan el grado de toxicidad de los agroquímicos. Sres. como ciudadanos tienen todo el derecho de apelar todas las decisiones judiciales que quieren, lo que no tienen derecho de tratar de ignorantes a los que deciden en contra de sus ignorancia snobista

    • No te pongas nervioso. Aqui no somos ni hippies ni acusamos de corrupto a nadie. Lo que es evidente es que el run run de la toxicidad de los agroquimicos justifica más que holgadamente ponerle un poco de interés al tema, porque un solo nene que nazca con malformaciones es motivo más que suficiente para mover ficha.
      Y si la mamá pide proteccion del juez, y el estanciero afirma que es una ecologista que está mal de la cabeza, hay suficiente base juridica para que el juez mueva ficha y pida un informe, por decir algo, a universidades, instituos y a quien sea.
      En una semana la bajan un camion de estudios que dicen que toda esa mierda que le echan al campo es veneno.
      Y si estás tan seguro que los que nos quejamos somos una banda de loquitos espolvoreá unas lechugas con glifosato y comételas,.
      A ver si tenés lo que hay que tener para dar ese paso.

  • Vergonzoso el fallo de su señoría. Son la clase de jueces que durante décadas también decían que “no estaba demostrado” que el tabaco era cancerígeno y fue necesario esperar a que se destapara que la industria del tabaco volcaba miles de millones dólares en publicidad, sobornos, y en comprar voluntades de periodistas, científicos, e incluso jueces para que se pudiera revertir esa impunidad.
    Ahora vivimos un ciclo indéntico con los agroquímicos, y revertir esa atrocidad se pagará con la vida de montones de chicos y familias destrozadas en aras de que un dueño de campo que ya es rico, se haga aun más rico y le da igual a costa de quien sea..
    Invita a pensar que es un fallo “perezoso”, y que pateando la pelota afuera se quita de encima el garrón de meterse en un berenjenal donde se le tirarían al cuello todos los sectores “bien”.
    Si en los diarios sale que en las zonas fumigadas las tasas de cáncer, malformaciones y cosas así se triplican, eso a su señoría no le prueba nada, y ni tan siquiera le invita a pensar.
    Jurídicamente hablando; encefalograma plano.

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