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Recientemente traducida al italiano, la escritora Patricia Ratto conjuga literatura y denuncia social

Su novela Trasfondo se tradujo al italiano y tuvo una gran repercusión en ese país, donde próximamente se hará una traducción de su primera obra, Pequeños hombres blancos. Con un marcado interés por las problemáticas sociales, durante el último tiempo se volvió una referente de los temas vinculados a la conservación de los espacios verdes y de otras cuestiones que involucran a la política local.

El Eco

Patricia Ratto es profesora de literatura y desde hace años se dedica a publicar novelas y cuentos bajo el sello editorial Adriana Hidalgo. Pequeños hombres blancos, Nudos, Trasfondo, Faunas, son los títulos que la han llevado de Tandil a los grandes eventos literarios nacionales e internacionales. Recientemente traducida al italiano, continúa escribiendo, enseñando y alza su voz para exhibir de manera pública diversas problemáticas que afectan a la ciudad. Muchas aristas y muchas causas conviven en ella, pero siempre se hace el tiempo para todo y por eso accedió a visitar la redacción de El Eco de Tandil para conversar sobre los temas que la convocan y apasionan.

-En mayo viajó a Italia porque se tradujo su novela Trasfondo, que además será llevada al cine por el director argentino Pablo Giorgelli. ¿Cómo fue esa experiencia y qué significa para un escritor ser accesible en otra lengua? 

-Fue una experiencia muy linda y diferente en cuanto a lo que venía ocurriendo en mi carrera. Si bien había estado en ferias del libro tanto en Europa como en América Latina, era la primera vez que me tocó hacer una gira por otro país difundiendo la literatura argentina, en este caso con esta novela que se tradujo al italiano en una editorial que se llama Elliot Edizioni.  Presenté el libros en varias ciudades, inclusive en la Feria del Libro de Turín, que es la más grande de Italia.

Tuvo muy buena recepción, tal es así que hace un mes recibí la noticia de que se iniciaban los trámites para traducir al italiano mi primera novela, Pequeños hombres blancos, editada en 2006. Me hizo muy feliz, porque yo soy Ratto, italiana, es como volver a casa. Me sentí muy cómoda. En Perugia se hizo un taller de lectura de mi novela, con gente que la leyó en italiano.

De este modo es posible ver lo bien valorada que está la literatura argentina en el mundo, y eso se debe a todos los argentinos que escriben, los que previamente fueron traducidos y son leídos en todo del mundo, hay un muy buen nivel.

-Trasfondo se sitúa durante el conflicto bélico de Malvinas y narra el periplo que atravesó el submarino ARA San Luis en esa coyuntura. El año pasado algo similar sucedió con el ARA San Juan, que desapareció en el fondo del mar, y mucha gente leyó su novela como una premonición. ¿Qué sensación le quedó?

-Lamentablemente en Argentina tenemos esos ciclos perversos. Por un lado, lo que ocurrió con la historia del ARA San Luis,  que a pesar de la desidia y de todo lo que no funcionaba, y de ser perseguido por la poderosísima armada británica, pudo regresar. Tuvo desperfectos técnicos, pero una tripulación preparada, porque en ese momento se navegaba mucho. Las últimas tripulaciones se formaron en simuladores de navegación,  quizás las personas no estuvieron preparadas para resolver las averías. Lo que pudo ser una tragedia con el San Luis terminó siéndolo  con el San Juan, es muy triste que pasemos por esas cosas y que la ficción pueda anticiparse o señalar cuestiones que ocurren en la realidad,  preferiría que no fuera así.

-Además de su labor docente en colegios y como formadora de formadores, también sostiene desde hace tiempo diferentes talleres  de escritura en Tandil y la zona. ¿Qué lugar ocupan esos espacios en su vida y qué le han dado?

-Ocupan un espacio muy importante, reparto mi vida entre mi tarea como educadora y mi tarea como escritora y a veces eso se combina muy bien. Mi tarea como docente ha quedado circunscripta -un poco porque a lo largo de los años fui haciendo elecciones que me llevaron- a la enseñanza de la escritura literaria; hacer experiencia en  cuanto a lo que significa formarse como escritor y por otra parte, colaborar para que otras personas se formen como escritores. Estos espacios los tengo en la Escuela Sábato, donde doy un taller al que los alumnos con problemas de escritura van a trabajar conmigo, cuestiones literarias o académicas; y en el profesorado, en el ISFDyT 10, donde tengo un taller de lectura y escritura. Los espacios particulares, tanto aquí como en otras ciudades, me permiten desarrollar esa vocación que tengo como docente. Es realmente algo que me apasiona, tanto como leer y escribir, la posibilidad de enseñar. Genera mucha satisfacción ver cómo la gente que  se acerca va creciendo. Es bueno poder trabajar de lo que a uno le gusta es un privilegio que no muchos tienen y me hace muy feliz.

-¿Qué se necesita para escribir?

-Se necesita un deseo imperioso. El tiempo para leer y escribir uno se lo roba a la vida, como dice Daniel Pennac, uno se hace tiempo como sea, eso en principio. Y después formarse,  porque a veces hay una especie de postura romántica que tiene que ver con pensar la escritura con la inspiración, y en realidad un escritor tiene que formarse como otro profesional,  yendo a la universidad, o leyendo, escribiendo, concurriendo a talleres, viendo cómo otros escriben, intercambiando lecturas y críticas con otros. Fundamentalmente hay que aceptar la mirada del otro, la crítica, es eso lo que a uno le permite avanzar. La devolución de una mirada más experimentada hay que tomarla con alegría. Mientras la  gente pasea, un escritor se encierra a escribir, es una tarea de estar solo y que lleva mucho tiempo, no lo haría si no fuera por un gran deseo que me moviliza.

-Este año ha ocupado, involuntariamente quizás, el rol de “vocera” de ciertas cuestiones que han tenido repercusión mediática y política, sobre todo a través del grupo Por más naturaleza en Tandil, denunciando problemáticas que afectan a los ciudadanos. ¿Cómo se encuentra en ese lugar?

-Es un lugar que no busqué,  surgió de manera accidental porque subí un video reclamando por algunas intervenciones en el espacio del Parque Independencia. Eso tuvo una enorme repercusión y se me acercó mucha gente.  Desde ahí, encabezo un grupo con otras personas que se llama Por más naturaleza en Tandil, pero no solo pedimos  por cuestiones que tienen que ver con la conservación de la naturaleza en la ciudad, sino que inevitablemente empezamos a encontrar otros temas que  no están bien y debemos encontrar respuestas. Por ejemplo, saber cómo se hizo  el procedimiento de licitación y adjudicación del Castillo Morisco, que hay aparentes irregularidades porque es un único oferente y no pasó  por el Concejo Deliberante. Qué pasó con los desagües cloacales del Morisco que salen a cielo abierto y durante meses  los vecinos reclamaron y no obtuvieron respuesta. Qué pasó con las ventanas originales del castillo que son un patrimonio de Tandil, fueron retiradas y no debieron haber sido removidas, y no se sabe dónde están. El incendio del Tandil brilla, cuando hubo un informe de bomberos que aconsejó no hacerlo porque había alta probabilidad de incendios, todo queda callado, en la nada. Qué pasa con las empresas que alteraron los medidores de luz.

No sólo es porque nos preocupe la naturaleza, sino que vemos cuando hay procedimientos desde lo  político que no están claros y nos perjudicamos todos. Hay muchos ciudadanos en Tandil que necesitan cloacas, asfalto, que necesitan vivir mejor, y cuando los fondos van a parar de manera no  muy clara y a lugares que no son los que uno espera, uno empieza a preguntarse qué está sucediendo. Nos merecemos una ciudad que mantenga sus espacios para que podamos tener una buena calidad de vida.

Antes de finalizar, Patricia lanza una invitación para toda la comunidad: “quiero invitar a todos aquellos que estén preocupados por cuestiones que estén ocurriendo en Tandil. Muchas veces las denuncias que hacemos no son cosas que descubrimos  nosotros, son personas que se acercan a buscar en nosotros  una respuesta que no consiguen de la clase dirigente. La lectura que hago es que nos tenemos que convertir en referentes ciudadanos que nos dedicamos a otras actividades, porque la gente no encuentra respuestas en quienes deberían dárselas, que fueron votados y están ahí para representarnos”.

Su voz siempre calma, suave y firme, es capaz de verter conceptos literarios, palabras bellas o de denunciar lo que considera injusto, sin medias tintas. Como uno de los cuentos de su último trabajo, Faunas, ella es una “rara avis” del mundo literario local, que sabe conjugar de manera exquisita todos sus roles y pasiones, tanto como las palabras cuando las pone a jugar en un texto.

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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